Todos coincidimos en confirmar que la cocina
es un arte, y es toda una cultura, igual que la música, la danza y el teatro.
A pesar de que cuyo objetivo es
satisfacer una necesidad humana a nivel nutritivo, no deja de ser una manifestación artística y una forma
creativa de preparar los alimentos de una comida.
En general, la cocina es el modo de tratar y
de combinar las materias primas con el fin de obtener un resultado agradable a
la vista y un elemento nutritivo para el cuerpo humano.
Todas queremos ser muy buenas cocineras, por ello hemos
de tener dos trucos para llegar a serlo
y aquí los destacamos:
Práctica:
El secreto para ser una buena cocinera es la práctica y
el amor por la comida y la cocina en general. La práctica es la mejor manera de
avanzar como una buena cocinera. Es cierto que esto requiere ganas e interés por la cocina, pero
con el tiempo tendrás más confianza y éxito en este arte de cocina. Con la
práctica aprendemos una serie de trucos que nos permiten hacer tareas de forma
más fácil o conseguir que los alimentos y las recetas adquieran un sabor y
toque especial, con el fin de obtener unos platos fascinantes y deliciosos.
Creatividad:
Es evidente que para preparar un plato delicioso no
requiere ser una buena cocinera o usar recetas, por solo tener un poco de
talento y hacer esfuerzo y ejercer tu memoria puedes adaptar una receta a tu
propia creación. Es decir que con los ingredientes que tengas a tu
alcance, has de intentar crear una receta
y tratas de adaptarla a tu estilo propio, con estos pocos medios que
tengas. Dicho de otro modo, tienes que
acercarte a la cocina de la misma manera en que un pintor se acerca a su
lienzo, tal como lo confirma Joan Miró “Un cocinero se convierte en artista
cuando tiene cosas que decir a través de sus plato, como un pintor en un
cuadro.”